sábado, 21 de julio de 2018

La victoria de Casado es lo mejor que le puede pasar a la izquierda.

Ya está, ya ha pasado, el Partido Popular ha terminado con su espectáculo de pseudodemocracia interna y ya tiene GANADOR, así, con mayúsculas: PABLO CASADO (ovación cerrada) con lo que ya puede dedicarse a lo suyo, tapar vergüenzas (del partido), seguir colocando a afines en lugares estratégicos y a tratar de evitar que la sociedad avance conforme al siglo corriente.

Pablo Casado
Porque no nos engañemos, lo que ha ocurrido en el Partido (imputado) Popular ha sido una simple pelea de poder entre dos facciones que poco distan entre ellas. tanto Soraya como Pablo defienden unos valores similares y una economía neoliberal salvaje. Cierto es que hay matices, quizá ella es más conservadora y él más retrógrado socialmente y quizá él sea más neocon convencido (sí, mal juego de palabras) en lo económico y ella simplemente liberal de las de forrar riñón propio y de quienes estén cerca y caigan en gracia. Pero ninguno de los dos vino a revolucionar al partido ni a dar un golpe de mano al proyecto. Se han oído críticas, sí, pero estéticas y siempre encuadradas en un operación de márqueting muy estudiado (por Pablo, claro que acumula más másters que puntos de supermercado tenemos otros). De hecho fue el propio Pablo Casado quien en un primer momento renegó de la herencia Mariana pero solamente para marcar distancias con Soraya a la que se ha percibido como la candidata continuista al haber pasado gran parte de su carrera popular de la mano del propio Rajoy hasta el punto de ser el gobierno en la sombra del mismo.

¿Y si Soraya era la continuidad quién es Pablo? Pues Casado ha pretendido personificar el cambio de generación (bueno eso stricto sensu es así), a las generaciones nacidas en democracia y crecidas a la sombra de la ¿gaviota?, ¿albatros?, ¿pterodáctilo?... y orgullosos de defender un pasado que no sabemos si es reciente o remoto aunque lo podamos intuir por sus gestos. De hecho el flamante presidente del partido hoy lo ha repetido varias veces "orgullosos del pasado" una vez más sin aclarar si se refiere al tito Rajoy, a papá Aznar, al tío abuelo Fraga o al yayo Paco. Y perdonen si soy malpensado pero para mí que la ambigüedad es intencionada y no hay que saber leer entrelíneas en exceso para entenderlo. De ahí que el cambio generacional al que apela la candidatura pablista en realidad no lo sea tanto y al final lo que haya sido es un candidato a la derecha de la derecha en el que lo rancio y lo antiguo se encuentran en el s.XXI pero siguen barriendo para casa. Pablo ha tenido palabras para hablar de modelos de familia, conciliación, aborto, memoria histórica (sí, no se rían) y de revolución industrial rupturista pero todo tamizado por una visión decimonónica en la que sólo ha faltado señalar al maligno como artífice de la moción de censura y padre de las mil querellas que penden sobre el partido al que más españoles adoran. Pablo nació antiguo y a sus treinta y siete años sigue siendo antiguo.

No, el modelo del PP no estaba en liza lo que se estaba peleando no es otra cosa que las esferas de poder dentro (y algunas fuera) del mismo. Es un secreto a voces que Sáenz de Santamaría lleva muchos años de trilera mostrando una cara inocente mientras debajo de la mesa ha estado repartiendo cartas y sugus para ganar adeptos, y a los que no ganaba su CNI particular le facilitaba la tecla necesaria, a lo J. Edgar Hoover pero sin sombrero ni tirantes. De esta forma Soraya ha conseguido tantos amigos como enemigos de tal manera que era harto imposible prever lo que iba a ocurrir hoy. Por un lado cabría pensar que el aparato estaba de su lado y que el oficialismo iba a ganar de calle pero por el otro también podría esperarse que hubiera gente a la que no le gustara tal acumulación de poder (porque se acumulaba en otras manos, digámoslo todo) y por lo tanto votara en contra de ella y no a favor de nadie. Sirva como ejemplo María Dolores de Cospedal en toda su dimensión de rival política de Santamaría o la defenestración de Cifuentes, que era la llamada a regenera el partido y cuya presencia en las primarias, antes del caso Eroski, habría bastado para que todo hubiera sido muy distinto desde el principio. Por eso el trasvase de votos de Cospedal a Casado, seguía cumpliéndose la premisa antiSoraya.

Y eso que el partido había diseñado unas primarias fáciles de manipular. Uno está tentado de pensar que como el PP cojea del pie democrático tanto que lo suele dejar en el armario pues no ha sabido organizar unas primarias decentes y con coherencia. Empecemos por el sistema de votación: dos vueltas. Este sistema es usado en muchos sitios para asegurar que quien gana tiene el apoyo mayoritario del universo votante y no es simplemente quien ha obtenido más votos. Más claro, con un sistema de doble vuelta en el que la segunda vuelta tiene solo dos candidatos el ganador siempre lo hará con mayoría muy amplia si no absoluta (en estos casos la abstención siempre juega a favor de un candidato por lo que no suele ser opción). Esto no tiene mucho sentido ya que puede que en otro escenario otro candidato hubiera tenido más votos, y hay solución, se llama Voto Útil Transferible (VUT) y permite hacer varias vueltas simultáneamente y tener en cuenta todas las posibilidades, pero otro día hablaré de él. En este punto cualquiera podría decir que las segundas vueltas se dan en elecciones presidenciales de países como Francia y que por lo tanto tan malo no será. Bueno, sí lo es y por ello ha ganado Macron y a punto estuvo de dar el susto Le Pen. Pero bueno, aun siendo malo, un sistema de dos vueltas no es peor que las dos vueltas del PP: la segunda no era de militantes era de compromisarios. Entonces tenemos que la militancia hace limpia de la lista y que la dcecisión final la tienen personas con nombre y apellidos, muchas menos que militancia (al corriente de pago) y a quienes los diferentes equipos pueden apelar directamente, todo muy sutil... De ahí que la manipulación fuera por un lado fácil y por el otro que mil ojos vigilaran qué vota el de al lado.

Y sí, soy mal pensado, pero con el PP es fácil y más después de la fantástica campaña que nos han ofrecido en la que han volado puñaladas, viales de virus zombificante, amenazas y tiros a mansalva que ya verás tú para recoger luego el estropicio.

Pero en el título digo que la victoria de Casado es buena para la izquierda. ¿Cómo puede ser si Soraya es más de lo mismo y Pablo no hace más que alardear de caspa y retrogradía? Por lo que he apuntado antes, Soraya mueve bien los hilos tras el escenario mientras en él muestra artes conciliadoras y sin malicia. Sáenz de Santamaría es una estratega brillante que nunca muestra sus cartas y que se dedica a tiempo completo a tener todo controlado en todo momento. Pablo no, pablo es de caño gordo, lo suelta todo de golpe, va tan de frente que no le queda estrategia. Pablo no dismula, es de derechas, lo proclama y hace que el PP lo siga. Con Pablo el voto despistado ya no estará, el que pensaba que el PP es un partido (imputado) de centro ya no lo pensará. El que pensaba que "son buenos gestores y el resto pues me da un poco igual" puede que ya no le dé "un poco igual". Pablo es un elefante en una cacharrería, romperá todo, pero si lo observas nunca te pisará.

Ahora toca ver como evoluciona el partido. La falta de convencimiento democrático le ha llevado a una guerra cainita porque Rajoy no tuvo los santos compromisarios de señalar con el dedo y prefirió irse sin escoger. El PP ahora es más que nunca una familia y el primo Pablo no se habla con la tía Soraya, prefiere irse de cena con la tía Dolores, papá Mariano lee el Marca en el sofá ajeno a todo y el cuñado José María hace lo que puede por malmeter y luego poner paz con cara inocente. El PP está roto y no tardaremos en ver rodar cabezas, y si no ruedan daremos el juguete por perdido.

La gran incógnita es Soraya, ¿seguirá? ¿se irá? Para mi humilde opinión pueden pasar dos cosas y seguro que las dos están rondando la cabeza de la ex-vice: Soraya puede irse del PP con la cabeza alta, retirarse aceptando la derrota y apartarse de la política. La otra opción es aceptar lo que Casado le dé (que será más honorífico que otra cosa) y tratar de hundirlo desde dentro, envenenando su gestión y tejiendo alianzas que hagan caer al presi. Ambas opciones son probables, la primera porque el orgullo de Soraya no le permitiría estar bajo nadie y la segunda porque encaja más con su carácter. Habría una tercera, pasar a segundo plano en el PP mientras va carcomiendo la silla presidencial y luego reaparecería como la salvadora natural (lo que intentó Aznar y le salió mal, vamos).

En todo caso el espectáculo de ver a Rivera y a Casado pelear por quien es más cuñado no tendrá precio.

sábado, 16 de junio de 2018

El etnicismo de las selecciones deportivas

fans
Ya está. Se ha desatado la euforia mundialista y con ella la exaltación de los colores patrios y una furibunda afición por ser testigos de otro momento histórico, otro hito de la humanidad, en la que los nuestros se hagan con el gol de la victoria y alcen el trofeo este de la bola levantado por cuatro-lo-que-sean y que parece más un cucurucho de bola que una copa de algo.

Es curioso pero existe cierta unanimidad en afirmar que el deporte unifica y civiliza y que su difusión tiene un componente de hermanamiento cultural que supera fronteras, escala montañas y vadea ríos que ríete tú los Pizarro, los Livingston o del aficionado ése que dio un pasito en la luna pero no marcó ningún gol y su país nunca ha ganado el mundial oéeeee, oé, oé, oéeeeeee.

Chorradas.

Chorradas y gilipolleces.

Al final (y más en el fútbol) todo se reduce al nosotros contra vosotros, cosa que se contagia a otros deportes en tanto estos den glorias suficientes para poder presumir de las mismas, si no chitón y ese deporte no existe (qué rugby ni qué hípica... ¡¡Iniesta campeón!!). Pero, ¿quién son estos nosotros y vosotros? Pues básicamente quienes se identifican con el equipo en cuestión y no con el otro y viceversa. Y aquí llegamos al tema de esta entrada: ¿cuál es el nexo de unión en el caso de las selecciones? O, incluso mejor: ¿cuál es el sentido de las selecciones deportivas?

Una selección es, por definición, un triaje según un criterio predefinido entre un grupo de elementos. En este caso el criterio es la calidad deportiva (ejem, futbolística) y el grupo de elementos es: los deportistas de este deporte nacidos en el estado/país seleccionador. ¿Y el objetivo? Demostrar que este estado/país tiene mejores deportistas que el estado/país de al lado o del otro lado del mundo. ¿Etnicismo? Claro. Recordemos que es una etnia según la RAE:
 
etnia

Por lo tanto alegrarte de que tu selección sea mejor que la otra no puede si no encerrar un supremacismo racial basado en una endogamia limitada por esas fronteras que muchos llaman artificiales pero que otros claman por cerrar a base de concertinas, minas y escuadrones militares. Curiosamente mayor acerbo hay para con las victorias seleccionales cuanto mayor interés hay en hacer crecer las vallas que nos separan de otros continentes, no sea que la genética se nos vuelva impura y luego la selección se nos resienta.

Ironías aparte, es cierto que la razón de ser de las selecciones es precisamente la de competir los oriundos de un país o de otro según unos estándares establecidos. Parece que hoy en día es algo aventurado ya que poco queda de ese aislamiento cerril que producía ciertas diferencias epigenéticas y/o fenotípicas (si es que alguna vez fueron significativas o decisorias en nada). ¿Pero esto es así? ¿Y qué decimos de Juanito Mühlegg (Muller para los amigotes del bar), Orlando Ortega, Garbiñe Muguruza? ¿O cualquiera de los trece atletas nacidos allende las fronteras del último mundial de atletismo con la rojigualda en la pechera? Aquí se nos cae el razonamiento etnicista y se cuela otro: el estupidicista.

El razonamiento estupidicista nos dice que no tienes ni puta idea de lo que significa la selección, cuál es su motivación, pero que campeones oéeeee, oé, oé, oéeeeeeee. Te representa porque es la tuya, porque eres de aquí, pero las medallas, los trofeos son ganados por un tío nacido en Florida que un día cambió la piscina de continente o un corredor nacido en una isla en pleno mar Caribe y que cambió castrismo por paellas en la costa del sol (malditos comunistas). Te lanzas a la calle con el Yo soy español, oéeeeee, campeóooones, A por ellos y otras frases sesudas que te distraen de la incoherencia de tus razonamientos y que te hacen feliz por un momento. Aunque la última cerveza del bar diga que mañana no tendrás para el autobús que te lleva al trabajo.

Pero venga, que llegamos al tercer acto de esta entrada y aquí está el motivo real de todo y la razón de ser de las selecciones deportivas "nacionales" (sic).

Política.

Sí política.

Leñe, que es política y punto.

Es probable que antes de llegar a este punto el avieso lector esté diciendo para sí algo como qué dice este gilipollas, si yo le he visto defender las selecciones catalanas. Y el astuto lector tendrá toda la razón del mundo, yo siempre he defendido las selecciones deportivas catalanas. Y las vascas. Y las gallegas. Y las aragonesas, canarias, andaluzas y las que quiera cada uno. ¿Por qué? Por política.

Yendo por partes y aclarando primero. Estoy a favor de las selecciones deportivas catalanas (y vascas, gallegas, etc.) porque serían un modo de normalización política en el que estas simplemente son las selecciones de un ente administrativamente autónomo. Nada más. Sólo eso.

¿Y por qué no se permiten? O dicho de otra manera ¿qué cojones intentas decir con todas estas parrafadas? Pues lenguaje soez aparte, la idea que pretendo aportar es que, como tantas otras cosas, el deporte es usado como recurso de alienación para implantar una idea concreta: la indiscutibilidad de la nación como ente autónomo, independiente, inalterable y vinculante. A través del bombardeo, publicidad, promociones, etc., lo que se pretende es que nuestro subconsciente compre la idea de pertenencia a un grupo y que esto está fuera de duda. Se apela a instintos primarios para no pasar por el raciocinio ya que este podría poner dudas, pegas o matices. Con la exaltación de los "valores universales" (ya he dicho que inexistentes en la primera parte de este escrito) se consiguen varias cosas:
  • Pertenencia a grupo
  • Falta de espíritu crítico al propio fundamento del estado
  • Rechazo a quien se desmarca del grupo
  • Visceralidad en la defensa de lo patrio (sea eso lo que sea)
  • Distracción de lo realmente preocupante desde el punto de vista social (desaparecen los desahucios, paro, corrupción, etc.)
Y dicho todo esto. Vuelvo a mi cueva, en la que el mundial es un eco lejano que decido obviar hasta que termine la sinrazón y vuelva a empezar con el siguiente torneo visceral.
 
(Eso si no se produce un milagro y este artículo es leído por más de una decena de personas y alguna se anima a comentar, contradecirme o, incluso, compacederse de quien tenga que aguantarme a diario.)

viernes, 1 de junio de 2018

La jugada maestra de Sánchez

Rajoy no está en su escaño
Rajoy no estuvo pero se le esperaba
Hacía días que quería retomar este blog (y el otro) y tenía pensado sacar algo de tiempo para hacerlo con algún tema un poco ligerito, de los de ir calentando sin demasiada transcendencia... pero la realidad es la que es y manda y no me puedo resistir a escribir mis impresiones y vaticinios sobre lo que acontecerá a la política española de ahora a los diecisiete meses venideros. Y eso que yo quería hablar de Han Solo.

Solo, pero sin Han y sin Chewbacca (creemos) es como debe sentirse M. Rajoy en estos momentos. Uno podría pensar que el Partido Popular le estaría arropando en estos momentos, pero tras pensarlo un poco se da cuenta de que el PP es un nido de víboras cainitas en el que la inmensa mayoría estará tratando de cubrirse bien la espalda y ver a qué árbol toca arrimarse ahora. Sobre todo teniendo en cuenta que el señor Rajoy está completamente amortizado desde el punto de vista político y que su sucesión no está definida. Sucesión que, recordemos, en el PP se elige digitalmente, esto es, a dedo. Sí, parecía claro que a las próximas elecciones Mariano no se iba a presentar pese a decir que estaba muy ilusionado por repetir pero seamos sinceros el próximo ex presidente del gobierno llegaba ya con un desgaste importante tanto en la política estatal como en la internacional. Nunca ha tenido madera de líder ni de estadista y ha mantenido seguidores en su partido porque son unas gentes muy disciplinadas que hacen caso siempre al de la punta de la pirámide sea quien sea, a no ser claro que te llames Soraya o Dolores y quieras aposentar tus glúteos en tan distinguido lugar.

Estaba cantado que la guerra soterrada entre María Dolores de Cospedal, alias la Diferida en Estado de Simulación, y Soraya Sáez de Santamaría, alias la Yanopuedopresidirmáscomisionesgabinetesdecrisisnihacermástrabajossuciosporquenomedalavida, iba a estallar en cuanto se abriera la puerta a la búsqueda de sucesión de Rajoy. Sí, Soraya está muy bien posicionada y es la mano derecha de Mariano y la que le susurra al oído las políticas a aprobar. También es cierto que se ha dedicado a colocar en lugares estratégicos del partido a coleguitas que le pueden dar un empujón en cualquier momento mientras que la Cospe no ha tenido la misma oportunidad, aunque puede tirar de quienes tienen inquina a la vicepresidenta (no pocos) para hacerse con la capitanía de la gaviota azul. Como decíamos la guerra se iba a desatar en cuanto Rajoy diera un paso atrás y dudara sobre su sucesión, La cuestión es que ahora, de salir todo como parece, el PP tiene mucho tiempo para aclarar cuestiones de forma disimulada y aparecer en las próximas elecciones completamente renovado. Y venga, me mojo, las elecciones serán en octubre o noviembre de 2019. En estas elecciones habrá caras nuevas (o no tanto ¿verdad, Pablo Casado? pero sí algunas conocidas cambiarán de destino para lavar la imagen del Partido (ejem, Rafa Hernando) y tratar de recuperar la masa votante que ha decidido teñirse de naranja y buscar en otra derecha sin complejos que hasta hoy se las prometía muy felices pero que seguro que también han temblado mientras se sujetaban los tobillos muy fuerte sentados en un rincón.

Porque no debemos olvidar que todo esto ha saltado por los aires porque hay una sentencia que dice que el PP se ha lucrado gracias a una estructura corrupta y corruptora y alguien ha decidido que es hora de dar un golpe en la mesa y coger el timón porque nunca iba a estar mejor la opinión popular.

Las sorpresas

 Si algo ha caracterizado a esta moción de censura es su velocidad, pim pam, una semanita y la tenemos presentada, negociada y votada. si fuera reina sería La veloz, y sin serlo también lo es (toma frase). De hecho la primera sorpresa que podríamos apuntar es su propia presentación.

Muchos ya ni nos acordábamos de que había alguien llamado Pedro Sánchez al frente del Partido Socialista Obrero Español o incluso que el propio partido estuviera algo menos que aletargado en una especie de autocomplacencia en la que se seguía viendo a sí mismo como el partido hegemónico de la izquierda, referente de la progresía y representante de la mitad de la población (la no pepera, claro).

Sánchez ha despertado como decimos y ha conseguido el apoyo incondicional de varias formaciones sin recibir nada a cambio puesto que no ha habido tiempo de negociación. Bueno, vamos a parar un momento... Yo, y tú tampoco, no me creo que no se haya negociado nada y que se haya brindado una carta en blanco al PSOE, sin que este haya anunciado programa, equipo de gobierno ni otras bagatelas que suelen ponerse sobre la mesa cuando uno quiere que le voten quienes no quieren votarte. Es evidente que ha habido contactos, promesas y negociaciones de "buena voluntad" entre las bambalinas, lo realmente extraño habría sido que no, pero sí que es cierto que no ha habido una gran negociación con nadie. No se podía.

Es por todo ello que las posiciones a favor de la moción de las diferentes formaciones hay que enfocarlas más dentro de una responsabilidad ante la oportunidad de mandar al gobierno del Partido Corrupto a Título Lucrativo (juez dixit) a un inmerecido descanso que en un cálculo electoral puro. Ciertamente esta cuestión (el sentido de estado) saldrá en las elecciones municipales y autonómicas del año próximo, es impepinable.

Una formación como Unidos Podemos, con toda la complejidad que tiene tal estructura de partidos en equilibrio dentro, apoya sin ambajes la moción. ¿Por qué? Porque ahora asume que no puede gobernar, el tiempo de intentarlo no es este, y el PSOE le ha comido la tostada presentando la moción primero, esto está más claro que un día de verano en el polo norte. Iglesias necesita dejar de ser el foco unos días y le viene bien ponerse a la sombra de Sánchez mientras los estertores del caso chalet se van extinguiendo. Lo que no sabemos es cuantos miasmas habrá removido el tener que acercarse al partido de la rosa (que suele repartir claveles) tal y como decía ese errejonismo castigado a jugar a las autonomías, lejos de la política de mayores. En todo caso, las medallas caerán sí o sí. Caso similar es el de Garzón y el resto de partidos de la coalición. El protagonismo nunca fue suyo, puede que por capacidad de atracción de mass media o puede que fuera porque nunca quisieron el protagonismo, sólo los resultados. El caso es que apoyarán por coherencia, porque hace un año ya presentaron una y no apoyar esta quedaría feo.

La otra incertidumbre aclarada en poco tiempo ha sido la postura de ERC y PdCAT. Ambos apoyarán la moción para que el PP abandone el gobierno. No lo hacen porque prefieran al PSOE, no. No olvidan que el PSOE apoyó la aplicación del 155, que algunos de sus barones jalearon con el A por ellos pidiendo más mano dura contra quien osara votar y tampoco olvidan las pocas veces que Pdro Snchz asomaba en Twitter criticando a diestro y siniestro la política catalana (la que casi manda al PSC a mirar pero no tocar). No se olvidan de ese Rodríguez Ibarra que este mismo lunes, en una entrevista radiofónica, manifestaba que recibir el apoyo del separatismo era condición suficiente para olvidar la moción y que "el secesionismo le preocupaba más que lo que lo que hubiera robado el PP". No, aquí hay que poner de manifiesto la responsabilidad de ambos partidos en el desalojo de La Moncloa y aledaños de un partido altamente dañino para la democracia, que ha creído que todo era suyo y ha manipulado a jueces, fiscales y alto funcionariado para beneficiar a los bolsillos de sus amiguetes y a los suyos propios el beneficio cuanto más mejor para ellos y peor para el resto. ERC y PdCAT han demostrado que pese a no querer permanecer en España su política no les es indiferente y que ladrones y sinvergüenzas fuera de las instituciones (excepto de las penales), ¡hombre ya!

Y aquí tenemos a la última sorpresa, la que lo ha sido de verdad: el PNV. El PNV empezó el año reprochando al gobierno el 155 y recuperando la parte del nacionalismo vasco que había guardado en el cajón los últimos tiempos. Los de Urkullo, vamos. Pero cuando ya casi estaban en un pedestal, sacaron el democratacristiano liberal que tenían dentro y apoyaron al PP con sus presupuestos salvándoles el año y salva sea la parte. Política de peix al cove se llamaba con Pujol, consiste en amagar con ser muy duro, enseñar la patita soberanista y poner la mano. Cuando algo suculento cae en forma de transferencias de competencias, de mejora de trato fiscal o traspaso impositivo, se guarda la susodicha patita y a por otra negociación. Bien, cuando el PNV estaba en el ojo del huracán vasco (lo digo porque le estaban dando por todas partes) y habían acordado con el PP el apoyo en los presupuestos vascos, va Pedro y la lía poniéndolos en el brete de elegir entre los votos del PP en Ajuria Enea y otro chaparrón por mantener a Rajoy en el cargo con todo lo que ello implica. El PNV que otra cosa puede pero tonto no es, se marca un CiU y se pone el mundo por montera y apoya a Pedro Sánchez en su aventura.

Voy a hacer un aparte para explicar al profano lo de marcarse un CiU. Resulta que CiU era la repanocha hegemónica en Catalunya, pero papá Pujol decidió retirarse y su delfín no daba tanto el pego con lo que empezaron a perder votos. Luego alguien se fue de la lengua y cayó el tramoyaje que ocultaba los casos Palau, 3%, ITV y un largo etcétera que demostraban que sus bolsillos siempre salían ganando, al contrario que votos, que los seguían perdiendo. Para evitarlo dieron un giro y dejaron de ocultar a los independentistas que en ella militaban, Mas dijo aquello de "la casa gran del catalanisme" y así dejaron de perder votos. Más tarde se hizo necesario refundar el partido, partir peras con las viejas glorias y comenzar de cero. Con todo esto no quiero decir que el PNV esté metido en casos de corrupción o que deba refundarse. Lo que quiero decir es que el PNV, que no son nuevos, veían que en Euskadi no se entendió su apoyo a los presupuestos, menos después de despertar esperanzas al soberanismo vasco con su ataque al 155. Tampoco se le escapa que la (feliz) disolución de ETA blanqueará a formaciones como EH Bildu y todo el independentismo vasco que rechazaba la vía armada deje de votar PNV y pase a votar Bildu sin miedo a apoyar lo que no se debe (y no me digáis que Bildu no es ETA, lo sé, pero en el imaginario de mucha gente sí lo es y siendo independentista no votaba a Bildu). Con lo que era preciso un golpe de efecto que recolocara su posición en el País Vasco y, por lo tanto, mantuviera su nivel intelectual otro ratito más.

¿Y Ciudadanos?

Pues Ciudadanos se ha pegado un morrazo de padre y muy señor mío, no puedo evitar la sonrisa al escribir esto... Empecemos por lo que no ha pasado: C's no ha presentado ninguna moción de censura ni ha tratado de ejercer presión ninguna contra el PP. La estrategia naranja siempre ha sido de cortinas de humo, grandes teatros y sacar rédito de ello y como hay mucha gente que se lo traga (yo no lo entiendo) iba viento en popa en las encuestas. C's creyó que tenía la sartén por el mango y sabía que la ocasión la pintan calva. Si presentaba una moción serían los salvapatrias molones que creen ser y convocarían elecciones que esperaban ganar. Como la moción es de Pedro no rascan réditos sólo apoyando con lo que hacen cálculos y creen que el PNV no pactará con el PSOE, así que tienen que contribuir a decaer la moción y luego presentar la suya esperando que el PSOE, por coherencia, la apoye. Pero como EAJ-PNV nos ha pillado a todos con el paso cambiado, la moción no decae y deben elegir entre ser los segundones de los segundones de Sánchez o tratar de salvar muebles haciendo olvidar esta moción y atender la suya que es más molona y les da para más. Como para esto último es necesario que decaiga la moción pues ya tenemos a C's apoyando al PP ergo defendiéndolo. Y todo porque C's, como otros, sólo es demócrata si tiene mayoría absoluta y puede "negociar" obligando a ceder al resto. Para todo lo demás bilis y espumarajos por doquier (¿se nota mucho que no me son simpáticos?).

Con todo esto la espuma que ahora los eleva en las tablas fácilmente se deshará o, al menos se ralentizará y dejarán de fichar mentes despistadas del centro-izquierda como votantes.

¿Y la jugada genial? Que hay que sacártelo todo...

Seguro que recordamos el culebrón Sánchez en el que, entre pizzas y no es no (o sí), éste fue defenestrado de la secretaría general para luego ganar las primarias en un esfuerzo épico. Bien pues, como ya he dicho antes, Pedro andaba desaparecido. No es diputado, no aparece en la tele, los mítings no pueden estirarse tanto y los actos de partido son limitados. Sumemos a esto que las baronías estaban buscando la manera de devolverlo a su casa y tendremos a un Pedrito caminando por la cuerda floja, sin afianzar liderazgo y afrontando una sangría de votos hacia el morado (frenando ya) y hacia el naranja (un 8% según el CIS). Entonces se abren los cielos y a Pedro se le ocurre aprovechar la sentencia gurtelina para tomar protagonismo de nuevo y ver qué pasa. Lo que pasa es que recibe el apoyo de todos los partidos con representación excepto el PP por razones obvias y C's también por razones que ya he explicado y este viernes si nada pasa (al momento de escribir esto aún es de madrugada y no hay nada en firme) Pedro será presidente y se trasladará a La Moncloa.

Aparte de lo evidente Pedro obtiene más beneficios de la situación:
  1. Afianza su situación en el partido y acalla las voces críticas.
  2. Se asegura su candidatura en las próximas elecciones, porque, sí es secretario general, pero Susana es Susana...
  3. Coloca al PSOE de nuevo como opción de gobierno justo antes de un año electoral municipal y autonómicamente.
  4. Controla los tiempos de la convocatoria de elecciones al gobierno.
  5. Detiene el trasvase de votantes a otras formaciones.
Probablemente todo haya sido una coincidencia feliz para Pedro que, probablemente, sólo veía la moción como una oportunidad de salir en la prensa y recuperar parte de su imagen, al menos un tiempo. Ahora le tocará gobernar, cosa poco fácil si tenemos en cuenta la aritmética, pero algo factible para las organizaciones que se creen la democracia de verdad y son capaces de llegar a acuerdos negociando y cediendo. Lo que creo tener claro es que tampoco llegará a 2020 con esta legislatura, antes habrá elecciones y serán cuando el PSOE calcule que está en máximos de nuevo.

Ilusiones me hago pocas, pero peor que con Mariano no estaremos, seguro.

(Como véis no he dicho nada del hecho de que Mariano se ha refugiado en un restaurante tooooda la tarde en lugar de ir al congreso que es donde se supone que debería haber estado en caso de tener decencia.)