viernes, 18 de marzo de 2016

Izquierda tradicional vs. nueva izquierda

democracia popular
Hace un par de meses (enlace aquí) hice una primera aproximación de lo que, a mi modesto entender, era la situación actual de la izquierda. Hoy le voy a dar otra vuelta al tema.

Desde hace un par de años ya oímos hablar de nueva política. Esta nueva política supuestamente debe dar una vuelta a la política tradicional, los términos son homologables a nueva izquierda - izquierda tradicional, y digo supuestamente porque no tengo tan claro que esto sea así, y no lo es por dos motivos que son uno:

Primero: No es tan nueva, había formaciones que ya reivindicaban su contenido y sus formas.

Segundo: Lo que entendemos por nueva políticanueva izquierda en realidad forma parte del ADN fundacional del concepto de izquierda en sí mismo.

Si nos retraemos a los inicios de lo que hoy llamamos izquierda, nos encontramos con ramas como el anarquismo, el socialismo o el comunismo (entre otras) que, y dejadme simplificar, propugnan un nuevo orden económico, más justo, más igualitario y cada una desde su visión particular, pero también nuevos modelos de participación y de igualdad social porque una cosa va ligada intrínsecamente a la otra. Si creemos que tenemos derecho a participar en la toma de decisiones, si creemos que nuestra voz vale lo mismo que otras tenemos que creer indefectiblemente que todos los individuos de la sociedad tenemos el mismo valor en tanto que personas independientemente de cualquier característica física, intelectual o de sistema de creencias, por otro lado si pensamos que todos somos iguales y que no debemos establecer ciudadanía de segunda o de tercera tenemos que aceptar que todos tenemos el mismo derecho a participar en la toma de decisiones y, importante, en poder ocupar cualquier cargo público de mayor o menor responsabilidad. Ojo, hablo de derechos no de capacidades.

Por lo tanto el debate actual sobre la combinación que se debe dar entre la nueva izquierda y la izquierda tradicional en realidad se plantea al revés puesto que la izquierda más antigua ya preveía la participación por igual y el asamblearismo potenciado por el sin par 15M. Lo que pudo ocurrir es que, casi como ahora, esas ideas nacieran demasiado pronto en una sociedad incapaz de comprenderlas y por practicidad todos los partidos (hablamos de antes de que se inventaran los movimientos sociales) y los sindicatos, salvo honrosas excepciones, tendieran a estructuras más o menos jerarquizadas donde un grupo ostentaba la confianza del resto en la gestión del todo.

Pero en estas que llegó el futuro y tras más de treinta años de paz democrática la ciudadanía (no toda) despertó de del letargo en el que los poderes fácticos la habían sumido y decidió tomar conciencia y querer decidir, participar y controlar al de la caja del dinero. Y se montaron movimientos sociales, mareas, confluencias y demás fauna con la sana idea de reformar el espectro político en busca de un mayor reparto de responsabilidad (de ser dueños del destino, no de ser culpables) entre todos y todas.

¿Y ahora qué?

Pues ahora lo que se está demandando es una llamémosle refundación de la izquierda en la que la nueva/vieja sea el modelo a seguir por la tradicional/moderna. Esto es: dejemos de pensar en instituciones anquilosadas o de movimiento lento y tomemos ejemplo de los movimientos sociales mucho más ágiles y versátiles. Eso sí, aún hay quien no lo ve claro.

Si me preguntan a mí lo tengo bastante claro. No es cuestión de liquidar a los partidos políticos pero sí de dotarlos de mayor plasticidad para:
  • Facilitar el encuentro con otros partidos potenciando lo común y dejando lo no común para otras guerras
  • Tener mayor cintura y capacidad de adaptación ante los cambios sociales y las nuevas necesidades que traen consigo
  • Mayor explotación de las posibilidades individuales de quién conforman el grupo
  • Mayor atomización consiguiendo mayor integración de gente con ganas y capacidad de trabajo
  • Valorización del esfuerzo personal
  • Mayor participación
La idea es que estas organizaciones (y sindicatos) sean capaces de aprovechar los sistemas de organización que han hecho de la PAH un éxito o que han permitido crecer a marea verde. Es decir, que si atomizamos parte de estos grupos por el principio de subsidiariedad tendremos mayor compromiso con el entorno y menor burocratización. Al basarnos en grupos pequeños será más fácil aportar por parte de quien los integra sus experiencias y su esfuerzo no quedando estos limitado por las dinámicas de grandes grupos.

Lo que vengo a decir es que necesitamos un empoderamiento real, hace falta que quien  quiera dar una idea, regalar su esfuerzo tenga espacios de participación directa. Y ahí es donde deben cambiar los partidos, tienen que generar espacios en los que las sectoriales crezcan hasta tomar el control de sus competencias, deben llevar el debate político a toda su militancia y deben olvidarse de direcciones políticas en favor de una construcción plural. Deben entender que la pluralidad es fuente de riqueza y que la disciplina de voto es otra mofa a la democracia real. Las entidades de izquierda deben ser más movimientos sociales que partidos al uso, sólo así están más cerca del

La izquierda debe refundarse y trabajar en horizontal, dejar mandar a las bases, generar espacios de confianza donde sindicatos y demás estén a gusto y quizá, sólo quizá menos política de salón y más políticas prácticas (aunque la de salón sea divertida de vez en cuando).

3 comentarios:

  1. De acuerdo contigo Joan, lo que denominamos nueva izquierda no ha inventado nada que no estuviese ya recogido antes, pero en la izquierda tradicional, movimientos sociales como el feminismo, ecologismo, pacifismo, animalismo, etc. No estaban quizás lo suficientemente representados con la importancia que tienen en la actualidad, en su conjunto, si había inquietud en esos temas pero quizás de forma parcelada y sin una visión global de conjunto y quizás lo más importante no estaban todos recogidos en una propuesta global integrada, quizás la propuesta que se acercaba más era la de IU, pero muy condicionada a la propuesta política por lo que eran meras parcelas minoritarias que no formaban parte de la definición global, y por supuesto como comentas muy relegadas en la estructura interna en la toma de decisiones.

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    1. Exacto por eso mismo es buena la flexibilización de las organizaciones y su parcelación, de esta forma es más fácil adaptarse a nuevas realidades y dar respuesta rápida a los nuevos retos.

      Retos que responden a la ideología básica de la izquierda en sí mismos; el feminismo, ecologismo, animalismo, pacifismo y demás movimientos sociales no son más que respuestas específicas a aspectos de la realidad que no respetan derechos fundamentales como la igualdad, el respeto o la equidad.

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  2. el fondo es compartido, la visión de interés general queda reflejada en la disertación, pero vamos a la forma, aquí es donde surgen las desavenencias, la antigua izquierda después de 35 años en este sistema corrupto, se ha contagiado del mismo, si el empoderamiento verdaderamente residiera en las bases, donde el conocimiento es personal y más íntimo, el control de la corrupción que siempre acecha a las personas y las organizaciones que las conforman, sería más efectivo.

    quizá en la forma es donde se puede seguir avanzando, el 15M lo entendió y por eso surgieron nuevas formas de política, democracia real ya, partido x, regeneración democrática y social y otros.

    no son las ideas ni las organizaciones o su ideología, todas respetables, son las personas quienes hacen buena o mala la política, la vieja y la nueva.

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