domingo, 10 de febrero de 2013

A vueltas con el "caso Bárcenas"

Luís Bárcenas en el PP
Luís Bárcenas en la sede del PP
Hace unos días el diario El País hizo públicos unos documentos relacionados con Luís Bárcenas, extesorero del Partido Popular y exsenador por la misma formación. En dichos documentos se detallaban pagos en efectivo a un buen número de dirigentes e integrantes del partido, así como de los pagos realizados por diferentes empresas a éste. Presuntamente estas "cosas", como los calificó Dolores de Cospedal en una reciente entrevista, muestran las anotaciones manuscritas del mismo Bárcenas de una contabilidad B del Partido Popular. No sólo una contabilidad paralela, sino el pago de sobresueldos a algunos, bastantes, integrantes del partido así como de "donaciones" de diferentes empresas vulnerando los límites establecidos por la ley.
Papeles publicados por El País
Supuesta contabilidad B del PP
La publicación de estos documentos coincide con el conocimiento por parte de la judicatura (y de paso del público en general) de unos 22 millones de euros en una cuenta suiza a nombre de tan conocido político personaje. Añadido el "blanqueo" a través de una sociedad pantalla de unos once millones en la tan manida Amnistía Fiscal ofrecida sin preguntas por el ministerio presidido por Cristóbal Montoro y que aún ha de deparar, seguro, muchas sorpresas.

Pero no es de esto de lo que quiero hablar. Todas estas son informaciones de las que un juzgado deberá dar cuenta de su veracidad o no (esto es que nos debemos cubrir las espaldas ya que el PP ha amenazado con demandar a todo el que diga que Dios es Cristo, no sé si se me entiende...)

Lo realmente interesante son las sucesivas reacciones que el Partido Popular ha ido mostrando a lo largo de los últimos días. Las reacciones han pasado de negar la totalidad de la información (y denunciar a todo el que la mencionara) a aceptar alguna línea, para después admitir que hay más verdades en las notas de las que se había admitido previamente para acabar hablando de conspiraciones contra el PP (González Pons ha vuelto al ruedo y con ganas de marcha, pero no es el único en defender esta tesis). Bien manido, claro está, con las dosis innecesariamente frecuentes del "y tú más" dedicado al principal partido de la oposición y eterno rival, sin contar el repetido, exasperante, y no menos odiado, "no me consta" con que se inauguró el momento actual. Aunque si lo pensamos tampoco es tan raro lo ocurrido, sigue siendo la tirada de trastos habitual entre medios afines a una ideología (¿?) y el partido contrario a sus amiguetes. Pero si nos lo miramos con un poco más de detenimiento, no hace falta mucho, veremos que el caso no es tan habitual. (¿O sí?)

Lo primero que hay que destacar es que la situación se enmarca en una investigación judicial legítima dirigida por el juez Pablo Ruz. El juez Ruz, entre otras cosas es el encargado de investigar la trama Gürtel y es el que ha "descubierto" los 22 millones suizos. Fue durante los tiempos iniciales de la investigación en los que se relacionó a Bárcenas, entonces aún tesorero del PP y senador, con la trama. En ese momento, y como no podía ser de otro modo, el partido cerró filas entorno a uno de los suyos y defendió a capa y espada "más allá de toda duda" su inocencia. De nuevo (en realidad no tan nuevo) era una conspiración. Ahora se descubre que un simple trabajador sin fortuna inicial y  sin actividad empresarial conocida mantiene más de 3.660 millones de las antiguas pesetas en un banco suizo amén de los casi 11 millones de euros presuntamente amnistiados en el proceso de regularización iniciado por su compañero de filas Cristóbal Montoro a través de una "supuesta" empresa pantalla.

Así las cosas cabría esperar dos tipos de reacción: indignación y minimización. Ambas reacciones se encuadrarían perfectamente en un escenario de falsedad de dichos documentos así como en un escenario en el que los documentos fueran ciertos. ¿Y cual sería la diferencia entonces? Pues en el tono, en los detalles y un poco en la puesta en escena. Vamos por partes:

Indignación

En el caso de que los papeles fueran falsos es lícito pensar en una indignación generalizada de todos los afectados traducida en declaraciones a todos los medios, expulsión inmediata del infractor del partido y vilipendización de todo el involucrado en la creación y difusión inicial de dichos documentos. Naturalmente los medios informativos que se limiten a difundir la noticia salvaguardando el principio de inocencia quedan excluidos. El máximo responsable del partido da las explicaciones necesarias y anuncia acciones legales contra los creadores de tal infamia, incluido el caso en que se demostrara la certeza de cualquiera de los apuntes. Añadiría total transparencia de las cuentas del partido y de sus cabezas visibles. Naturalmente todo sería más creíble si dicho ejercicio hubiera tenido aplicación previa.

Minimización

En muchas ocasiones la mejor táctica a seguir cuando algo no es cierto es dejarlo correr. Los castillos en el aire acaban cayendo por su propio peso y la misma apariencia de normalidad, de no dar importancia, son argumentos de peso para que la opinión pública tenga dichos temas por falsos. Esto no es, por contra, incompatible con otras reacciones dirigidas a mantener el honor, esto es, denuncias judiciales, colaboración con investigaciones, etc. Pero claro, sin hacer de todo un circo mediático ni caer en el insulto ni en la ridiculización del contrario, son actitudes más culpables que disculpables.

Pero, ¿qué hemos tenido aquí?

Pues en realidad ninguna de las dos cosas. El PP empezó arropando a Bárcenas defendiendo su honorabilidad y vinculándola a la del partido. Siguió manteniendo la inocencia y luego defendió la falsedad de los papeles. Hasta aquí ya lo habíamos anotado, pero ¿qué pasó luego? Pues una gestión nefasta de los tiempos y de las formas.


Dolores de Cospedal
María Dolores de Cospedal
Empezó por una comparecencia de María Dolores de Cospedal, la número dos y no el presidente, en la sede del partido para desmentir rotundamente la veracidad de lo publicado. Casualmente la rueda de prensa se retrasó casi una hora de la hora convenida, dicen las malas lenguas que para coincidir con el desmentido del propio Bárcenas. La declaraciones de Cospedal negaban la mayor: Los papeles son falsos, mientras el exdiputado Jorge Trías admitía la veracidad de alguna de las anotaciones, primer gol a Cospedal.

La siguiente táctica fue negar la veracidad de la documentación pero admitiendo que algunas anotaciones pudieran ser verdaderas. Un documento falso debe contener alguna verdad para hacerlo creíble, hasta aquí casan las versiones en uno y otro sentido. El problema, sigue el goteo de declaraciones que certifican otros apuntes de "los papeles".

Mientras se hace público que Luis Bárcenas mantenía despacho y prebendas populares. El partido lo niega, dirigentes del mismo lo confirman, algo se mueve en Génova 13. Y a todo esto el presidente del gobierno, a la sazón presidente del partido, desaparecido y sin decir esta boca es mía.


Comparación con Gürtel
Comparación con Gürtel

Y cuando algunas voces ya estaban afónicas de tanto gritar que todo era un montaje salta la noticia: mirando con detenimiento resulta que muchos de los movimientos anotados corresponden con movimientos ya conocidos de la trama Gürtel. Vaya parece que si alguien los falsificó se ha tomado bastante trabajo. En tanto el PP anuncia a bombo y platillo una auditoría, pero no por una empresa externa, sino realizada por sus propios contables y luego, sólo luego, revisada por una empresa auditora.

Sigue el goteo, ahora se sabe que las empresas anotadas, de ser cierto, vulneraron la ley de financiación de partidos. En tanto el juez Ruz solicita los originales al diario El País para estudiarlos, y salta a la palestra la ministra Ana Mato en defensa de su honorabilidad ya que su nombre vuelve a estar involucrado en la Gürtel (y no sólo como consorte de un imputado).

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy

Y al final comparece el presidente (del gobierno y del PP). Desaparecido unos días, la excusa era no desgastarlo por cuestiones nimias ya que representa al gobierno legítimo, accede a comparecer. La razón de la tardanza es algo que carece de importancia si tenemos en cuenta que la intención inicial fue la de no comparecer, pero unos días más tarde toca reunión con Ángela Merkel en Berlín, y allí no puede decir que los periodistas no hagan preguntas. Bien, habrá explicaciones oficiales, y las hubo... ¿o no?


Los periodistas fueron convocados en la sala de prensa, obvio, pero al lado del atril había un monitor de televisión. Y empezó la vergüenza ajena. Mariano Rajoy dio un discurso en otra sala de la sede popular, delante de sus acólitos más cercanos,... y lo retransmitió a los periodistas. Inaudito. Aquí lo de menos fue el contenido de la declaración, probablemente no sorprendió a nadie. Lo realmente acongojante fueron las formas. Esta vez el presidente que ostenta el récord de comparecencias sin preguntas de los periodistas ni siquiera se dignó a comparecer; fue un vídeo, que por lo que se vio bien pudo ser una grabación. Una vez más sin preguntas de los medios. Indignación. Lo dije en Twitter y no lo escondo, lo repito aquí, me parece que Rajoy es un cobarde. Nadie habla de si ha cobrado de más o no, de si ha defraudado o no, eso la justicia deberá dilucidarlo, lo importante es que no ha sido capaz de dar la cara. Ni por él ni por los suyos.
Comparecencia de Rajoy por el "caso Bárcenas"
Comparecencia de Mariano Rajoy por el "caso Bárcenas"

Si algo desgasta realmente un gobierno es la incapacidad de sus gobernantes. Se supone que un presidente de gobierno, del que sea, debe tener un poco de personalidad, carisma o habilidades públicas. Vale, por lo visto Mariano Rajoy carece de todas ellas. Si algo da risa y humilla al gobierno más rampante es su presidente haciendo declaraciones por televisión desde la sala de al lado. ¿Tan grande es su miedo escénico? ¿En su propia casa? ¿Cómo ha podido auparlo su partido? ¿Sólo por el dedo de Aznar? ¿Será que es más fácil convencer a los convencidos?

Muchas preguntas se agolpan, pero hay dos que destacan sobre el resto:
  • Si la documentación es verdadera y Rajoy sabía lo que pasaba, ¿como se legitima toda su actuación en el gobierno y su propia presencia en él?
  • Por contra si no lo sabía ¿cómo puede gobernar un estado si no supo poner orden en el partido que preside?
También podemos pensar que es un montaje, que todo es falso, y que no es más que la ineptitud de Mariano Rajoy y su falta de habilidad (de él y de toda la cúpula del PP) lo que ha propiciado una defensa tan desordenada y chapucera. Entonces:
  1. ¿Quien ha orquestado el fraude? Debe ser alguien del partido o con amplios conocimientos de su contabilidad ya que se citan movimientos no hechos públicos antes.
    1. El propio Bárcenas. Es la primera opción y la más plausible. Luís Bárcenas se encuentra en un proceso de investigación y solicita protección a su partido que es partido de gobierno. Eso explica porqué la documentación sólo alcanza hasta 2008, los presuntos delitos detallados ya habrían prescrito y quedaría una espada de Damocles sobre las cabezas dirigentes del PP: si no se protege al extesorero, éste publica el resto y nadie se salva.
    2. La oposición. Es la opción favorita de la tan llevada caverna mediática. El PSOE pretende sacar un rédito electoral a costa de denuncias falsas. Particularmente me cuesta creerlo, y no porque crea que el PSOE sea un dechado de virtudes, sino porque una estafa de semejante calado precisa de demasiados implicados con mucho más que perder que lo que ganar, sin contar el probable efecto boumerang, que el PP ganara simpatías en caso de resolver satisfactoriamente la crisis. Recordaría mucho a las tesis del 11-M si no fuera porque los máximos valedores de aquellas han participado del escándalo de ahora.
  2. ¿Quien se beneficia de todo esto?
    1. El beneficiario primario depende de quien sea el orquestador del supuesto fraude. En cualquier caso el PSOE no parece serlo puesto que las últimas encuestas no lo reflejan, tal es el desencanto con la formación que no han sabido pescar en desagüe de votos que ahora es el Partido Popular.
    2. Y la conspiranoia que no puede faltar en todo folletín electoral que se precie: El retorno de los padres pródigos 

¿Quién son los padres pródigos?

Cuando en 2004 José María Aznar delegó las responsabilidades de gobierno del partido a Mariano Rajoy no pocos nos sorprendimos. Las quinielas apuntaban a Rodrigo Rato o a Álvarez-Cascos como principales candidatos, pero ganó Rajoy. En todas las apuestas figuraba como el último. Era un ministro que tras penar por diferentes ministerios sólo dejó para la historia la lamentable reflexión de "los hilillos de plastilina" del Prestige. ¿Porqué Aznar lo eligió? Algunos llegamos a una conclusión inquietante: Aznar buscó a alguien mediocre que perdiera las elecciones y que fracasara estrepitosamente, así él volvería triunfante de las tierras de George W. Bush como salvador de la patria y del partido. De hecho antes de las pasadas elecciones ya insinuó su "disposición" a volver a la política activa si el partido lo necesitaba... pero nadie en el PP estuvo por la labor.

La otra pródiga es reciente. La dimitida Esperanza Aguirre no se ha caracterizado nunca por ser demasiado sutil en sus argumentaciones aunque sí maquiavélica en sus métodos, esto es, no se ha mordido la lengua pero ha disimulado lo que hacía bajo el tapete. Cuando Esperanza dejó su cargo de presidente de la comunidad de Madrid (sí, normativamente es "presidente" no "presidenta"), muchos lo vimos por un paso atrás para coger impulso. No es desconocido el desgaste que puede ejercer el poder, máxime cuando lo que se gestiona es una crisis y mayúsculo cuando se carece de energía y dinamismo, como el actual presidente. Esperanza se ha caracterizado por ser antimarianista desde el principio y no pudo tragar con que Gallardón sí entrara, por fin, en el gobierno. Es por ello que se siente legitimada para un asalto al poder, sobre todo sabiendo que un amplio sector del PP la apoyaría en tal causa. De hecho Esperanza nunca se ha ido y se permite el dar ruedas de prensa desde la propia sede del PP, pese a no ostentar ningún cargo en el partido, remarcando, otra, su "disponibilidad" para con el partido y dando lecciones sobre quién debería dimitir y a quién habría que hacer dimitir.
Aznar y Aguirre
José María Aznar y Esperanza Aguirre
Da toda la impresión de que el PP vive una guerra intestina que amenaza con desestabilizar un gobierno que siempre tuvo pies de barro. No importa si los famosos papeles de Bárcenas son auténticos o no, no importa si los ha filtrado/orquestado alguien del partido o no, parecen la excusa perfecta para que los odios fratricidas vean la luz y alguien aproveche y mueva la silla del mandamás. ¿Sentido de estado? Nulo. ¿Sentido de la responsabilidad? Cero. ¿Egoísmo mal disimulado? A todos los niveles y en todas las posibilidades.

Conclusión

Difícil parece la resolución de la situación. Hay muchos escenarios posibles y muchas opciones abiertas. Desde el punto de vista judicial habrá que esperar. Tantos implicados necesitan muchas horas de estudio, la contabilidad no es trivial. También deberemos esperar a ver qué pasa entre bambalinas, no seria la primera vez que una voluntad política (o partidista) se encarga de cerrar un caso y desprestigiar al juez que lo ha investigado (y la culpa es del periodista que informó). Debemos esperar a la valentía de un estamento judicial en defender su independencia (esa palabra que tanto rechina en oídos de algunos obsesos del control en cualquiera de sus acepciones), y deberemos esperar que el ministro de turno no decida aplicar leyes del s.XIX e indulte a quien la justicia ha condenado sólo porque "y tú más antes" (como también ha pasado).

En cuanto al plano político... que los partidos políticos apliquen metodología democrática en sus quehaceres, que la acepten todos y que el respeto a propios y extraños sea la norma... bueno, en un país civilizado puede. Aquí la casta es de república bananera... y ni siquiera república.

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