miércoles, 28 de junio de 2017

El nacionalismo malo y el otro

He sido reacio a titular esta entrada como El nacionalismo malo y el bueno primero por mantener cierta intriga sobre que es el otro pero sobre todo porque hay una cierta tendencia generalizada a considerar el nacionalismo como algo negativo y malo por necesidad, sin características positivas. Claro está que esta negativización proviene de los sectores que se consideran no nacionalistas, internacionalistas o simplemente reniegan de una identificación atávica con un territorio, cultura o lengua.

¿Y qué es el nacionalismo? El nacionalismo es aquel sentimiento que une a personas que comparten una misma cultura, identidad colectiva, sentimiento de grupo y un interés en ser grupo cohesionado en el presente y un futuro cercano.

Lo primero a aclarar es que hay dos nacionalismos, esto es como todo, claro, uno bueno y otro malo, hala, ya lo he dicho. La diferencia está básicamente en cómo se plantea la relación con el resto de nacionalidades (o no-nacionalidades). El nacionalismo malo es aquel que se cree superior al resto, esto es, el único verdadero, el más mejor de todos y el representante de la humanidad ante las ordas extraterrestres. Vamos por partes, expresiones del tipo es que en esos países no sabe comer, como la catedral de Costillar del Embarrado ninguna o la simple reivindicación de glorias pasadas mucho más gloriosas que los imperialismos rancios de Francia e Inglaterra son síntoma de ese mal nacionalismo. Hablemos claro, a esto se le llama xenofobia, racismo y otras fobias (especialmente islamofobia y, en algunos casos, españafobia, catalanofobia, vascofobia y galaicofobia entre otros). Las únicas contribuciones al común suelen ser animar indefectiblemente a la selección nacional (de fútbol y ocasionalmente al baloncesto, resto de deportes y deporte femenino sólo en caso de finales), al deportista/artista de turno o al evento/monumento que se la juega en alguna competición internacional, la justificación es que es de aquí. No nos engañemos, este nacionalismo, que suele definirse como no nacionalista o nacionalista sin complejos es simplemente otra expresión cañí que reivindica lo que cree propio ante lo demás por una especie de orgullo proviniente de un complejo sin resolver. Complejo de no haber sido nada históricamente y no ser considerado nada actualmente. Este nacionalismo se da en todas y cada una de las naciones existentes y sentidas del mundo y es excluyente, machista e intolerante con la diferencia. ¿Ejemplos? El españolismo taurino y madridista que niega el referéndum catalán al grito de una grande y libre como único argumento; el nacionalismo catalán cuyo único leitmotiv es el odio a España y lo español, sin más argumentos que la opresión recibida; el chauvinismo francés que se cree superior por ser francés (así, sin más argumentos); el británico que cuando hay temporal en el canal de la Mancha se lamenta porque el continente ha quedado aislado de las islas; el americanismo redneck de Trump y allegados; y, ley de Godwin mediante, el nazismo de la gran raza aria. Nacionalismos todos ellos perniciosos y lastres para el desarrollo social.

¿Y cuál es el nacionalismo bueno entonces? Bueno, ¿el otro? Pues el que usa la reivindicación nacional como acicate para mejora y no como excusa para competir y pelear. Vamos a explicarlo un poco más. Imaginad que hay unas competiciones deportivas en la lontananza y la representación deportiva no augura grandes resultados. El nacionalismo malo se dedicaría a vender nacionalizaciones a grandes deportistas para que cambien de bandera y compitan por la patria impostada a cambio de dinero y prebendas, luego ante un error se cae el andamiaje (recordad a Juanito Müller). El nacionalismo bueno... el nacionalismo bueno pasa de esto y monta un sistema de educación (incluyendo deportiva) para que su población crezca y progrese. El nacionalismo bueno no es excluyente, ser nacionalista bueno implica en no obligar a nadie a renunciar a su identidad nacional ni para convivir ni para compartir incluso territorio. Lo que de forma tan naive he estado calificando como "nacionalismo bueno" es simplemente eso, un nacionalismo que no exige la exclusividad en las personas ni que otras no puedan participar de los mismos organismos, eventos o posibilidades.

Puede parecer una visión simplista o buenista. La verdad es que es difícil de explicar, es más una actitud vital.

¿Y el caso catalán?

Pues para poner un ejemplo sencillo de nacionalismo tendríamos algo así:

NACIONALISMOMALOBUENO
CATALÁNEspaña nos roba y Artur Mas y CDC son mejores que el PPMe siento catalán y quiero expresarme como tal y que tú te sientas como te sientas sigas aquí
ESPAÑOLCataluña no es una nación y como pienso así no permito que se debata otra cosaMe siento español pero respeto que los catalanes decidan su futuro.

Evidentemente dentro del nacionalismo catalán, ya lo he apuntado antes, hay un sector "malo" que se basa en agravios previos, reales y no, y que se expresa a través del odio a lo que huela remotamente a español. Es un nacionalismo que, aunque no se expresa como excluyente, lo es y siempre apunta que:

  • Independizados ya no sufriremos políticos infames
  • Toda la culpa es de España
  • Los españoles nos odian y por eso los odio yo
  • El pà amb tomàquet es mejor que las torrijas y les seques amb butifarra que el codillo
Luego estará el positivo o bueno, esto es que la reivindicación de lo propio no implica la denostación del otro. El hecho de querer ser no implica enfrentarse al otro, no implica despreciar ni creerse mejor o superior, sólo la voluntad de reafirmar una identidad propia.

En todo caso, si no es positivo, este otro será neutro.

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